
Este mural, en la pared izquierda del santuario, representa a Jesús siendo bajado de la cruz y colocado en los brazos de su madre.
Adán y Eva, comiendo del fruto prohibido, están pintados al fondo. El pavo real en primer plano simboliza la realeza y la inmortalidad, obtenidas por la victoria de Cristo sobre la muerte mediante su crucifixión.
El artista es desconocido.
Señor Jesús, deposita en los brazos de tu Madre, imagen de nuestra Madre la Iglesia. Al contemplar la figura de la Piedad, aprendemos a ser fieles al «sí» del amor; aprendemos a ser entregados y aceptados, a confiar y a interesarnos por lo que hacemos, a tener un corazón tierno que restaura la vida y despierta la alegría.
¡Ven, Espíritu Santo, guíanos, como guiaste a María, con la gratuidad radiante del amor «derramado por Dios en nuestros corazones mediante el don de tu presencia»!
